
La última página de El País de hoy, aparece una entrevista con el Conde de Sert, estoy seguro de que va dar de que hablar. El conde se define de izquierdas y elige un lugar donde un almuerzo cuesta 308 €, ¿es eso una contradicción?
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Hace un tiempo en esta misma sección aparecía Marcelino Camacho, en esa ocasión el periodista no tuvo tanta suerte (para mi tuvo más, que el que hizo la entrevista al Conde), y Marcelino eligió para hacer la entrevista su propia casa, donde almorzaron café y magdalenas.
También, en otra ocasión aparecía Ángel Gabilondo. Juan Cruz y el rector fueron a desayunar al Hotel Palace, y costó 50€.
¿Quién es más de izquierdas? ¿Se puede saber por sus hábitos? y si es así ¿donde está el límite, por ejemplo, comprarse un Ferrari no es de ser de izquierdas, pero un BMW es pasable?
De momento no soy capaz de contestar, pero voy a analizarlo. Aunque desde luego sé que yo nunca me compraría un ferrari, (a decir verdad me gustaría conducirlo para probarlo alguna vez, así como también me gustaría montar en globo o un cohete), ni tampoco iría a desayunar por el mismo precio que se podría dar de comer a 20 personas. Pero eso me hace más de izquierdas. No lo tengo claro, porque en el fondo, ¿qué nos diferencia del conde, de los que nos sentimos de izquierdas y no tenemos y/o podemos tener gustos de lujo? con mi comida diaria también se podría dar de comer 2 personas en España o a 15 en Somalia.
Los conceptos que se contradicen, a mi juicio, es el de redistribución de riqueza y el de la igualdad de clases. Con el primero, el conde podría replicar, que el paga sus impuestos y incluso paga más que el resto, con lo que está de acuerdo y que con eso cumple como buen ciudadano de izquierdas, ademas con ese gasto apoya un sector económico de su país. Con el segundo concepto, es más discutible, pero acaso es culpa suya el nacer rico y tener esos gustos, aparte de que él quiere que sea el sistema y no las aportaciones individuales lo que produzcan la igualdad de clases, dicho sea de paso, medida treméndamente ultra-conservadora la de esperar que filántropos resuelvan la vida a los más desfavorecidos.
Vaya, pues parece que ahora va ganando el conde, pero sigamos.
Desde un punto existencialista, cuando el conde se sienta en un sitio de 150€ el desayuno es porque el piensa que es lo mejor para él, y si es honesto, también tendrá que pensar que es lo mejor para el resto de la humanidad, en otras palabras, cuando él se sienta en un restaurante de lujo se está sentando con el destino de la humanidad, porque proyecta y soporta esa acción en el resto el mundo entero, ¿Y eso es de verdad bueno para la humanidad? en una sociedad con tantas desigualdades, a mi me parece que no. Aunque sólo sea porque fomenta, la competencia por la distinción social por el lujo. Pero volvamos al principio, eso es suficiente para tachar su acción de no izquierdas, a mi definitivamente me parece que no, pero la polémica está servida.
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