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Dos visiones sobre La Ley "Sinde"

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Muy interesante y apasionado es el debate sobre la propiedad intelectual y su manera de legislarla. Parece que la versión final de La Ley Sinde ha sido perfecta para no contentar a nadie. Eduard R. Baches (@Eduardlleida) y yo mantenemos aquí dos posiciones totalmente diferentes sobre esta Ley, pero que creo muy interesantes. Espero que lo veáis así. Muchas gracias, Eduard, por tu columna en este #postapachas

 

Por Eduard:




Ayer vivimos como, gracias a las negociaciones políticas en el Senado, se volvía a introducir la tristemente famosa “Ley Sinde” en la Ley de Economía Sostenible. En este nuevo episodio, la ley llegaba pactada con el Partido Popular y con Convergència i Unió.

Con toda seguridad, muchos me diréis que el paro, el terrorismo - o lo que queda de él-, la crisis, la prolongación de la edad de jubilación o hasta la sucesión de ZP, son temas mucho más importantes que un debate sobre “pelisyonkis”. Y os daré la razón si ese es vuestro enfoque en el tema, pero, la revolución de tantos internautas contra la ley, no se debe por una defensa de esa web, o muchas otras, sino que va mucho más allá.

Ni se debe a que no sean conscientes de que miles de personas van a perder su empleo (sic), o que los creadores necesiten sentir que nadie se aprovecha de su obra. Hace falta dejar muy claro las causas y  razones del porqué tantos internautas y gente de la sociedad civil, se han revelado contra la iniciativa de la Ministra Sinde.  Allí vamos:

1- El cambio de modelo económico: Internet lo ha cambiado todo, y nada volverá a ser como antes. Vivimos aún en una sociedad estructurada como cualquier otra sociedad industrial del siglo XX. Sin embargo, como bien afirma Tapscott y Williams en el recomendable libro “Wikinomics”, las nuevas tecnologías abren el camino a una nueva forma de entender, trabajar e interrelacionarse con el mundo que nos rodea. Y eso afectará a todo: política, sociedad, economía, cultura y un largo etc. Incluso la forma de protestar, con Twitter como gran plataforma de información, reivindicación y lucha.
2- El funesto papel de la mal llamada industria cultural y su discurso obsoleto: Como bien decían en la canción “Cuando fuimos piratas”: -”para qué quiero un CD si no cabe en mi MP3”. Una industria que no quiere aceptar que el mundo ha cambiado, y tampoco se quiere adaptar a él, prefiere luchar que cambiar el modelo de negocio. Incluyendo cosas tan vergonzantes como el canon digital, que aunque un tribunal europeo lo consideró ilegal, sigue estando en la agenda del PSOE
3- La injerencia extranjera. Wikileaks desveló como los EUA han estado detrás de la aprobación de la “Ley Biden-Sinde”, dejando claro quien manda realmente en este país en temas culturales.
4- Una ley que rompe con la separación de poderes. Por mucho que el PP y CiU se vanaglorien de la introducción de un nuevo juez en la “nueva” Ley, para poder darle su voto a favor, no deja de ser una ley aberrante. El papel de la justicia en la ley es puramente de mera comparsa, sin poder entrar en lo fundamental. Y lo más preocupante, con la posibilidad de cerrar otras webs que no tengan nada que ver con las descargas.
5- Poner puertas al campo. Ya pasó con Napster, Kazaa, Emule, Torrent y ahora con Jdownloader, al final, siempre va a aparecer un nuevo sistema que pase por encima de la ley. ¿Cuándo ha empezado a bajar el nivel de descargas musicales? Cuando aparecieron  iTunes y Spotify. Estaría bien que la industria tomara nota de una vez.
6- Crisis del modelo político. Una ministra nada neutral. El pago de favores políticos. Intento de engañar a la ciudadanía aprobando una ley dentro de otra ley. Y es que si leemos las declaraciones de Rubalcaba en 2002 defendiendo el papel de los jueces, y se le ve ahora a favor de una ley que rompe con la separación de poderes, nos deja claro que, como decíamos en el punto 1, todo ha cambiado, y quizás el debate empieza a ser si realmente necesitamos una democracia representativa, donde la casta política actúa según sus intereses, o bien, deberíamos empezar a caminar en dirección a una democracia participativa y/o electrónica, la cual, gracias a las nuevas tecnologías, es ahora más posible que nunca.

Por Robert:




Primero voy a definir mi punto de vista respecto a la propiedad intelectual, y por lo tanto, cual es a mi  juicio, los objetivos que tendría que cumplir una Ley si yo tuviera el poder para legislar, cosa por cierto, harto improbable.
Para mí, que el dinero sea un obstáculo para que una persona pueda acceder a la cultura es incongruente ideológicamente, puesto que pienso que  “Todo lo que no es tradición, es plagio” (Eugenio D’ors). También he de decir que creo en la democracia; en el derecho como herramienta para cuidar de nuestras libertades; en el reconocimiento intelectual al autor y que la gente tendría que poder vivir haciendo lo que más le “gusta”, y si lo que le gusta es “crear”, que una sociedad sostenga de alguna manera a sus creadores, no es más que un síntoma de grandeza para esa sociedad. Algo parecido a lo anterior, podría decir de las patentes, sobre todo las farmaceúticas, y de cualquier restricción que impida la propagación de la cultura y el progreso.

Después de decir esto, dejo claro que la Disposición Final Segunda de la Ley de Economía Sostenible (“Ley Sinde”) no aborda mis objetivos ideológicos nada más que en uno, que es una ley democráticamente aprobada; pero sucede también que no puedo estar más en desacuerdo con el movimiento que se ha generado contra la “Ley Sinde” por varias razones:
1.-Quiebra la soberanía del pueblo: Es un movimiento popular sin masas en la calle, que va en contra de lo que dicta un amplio consenso parlamentario (PSOE, PP e CIU) y que no mueve a casi nadie de su silla, más allá del esfuerzo de hacer con el dedo un “clic” en una encuesta electrónica.
2.-Finalidad poco Clara. En la mayoría de las manifestaciones de los miembros de este movimiento, no se defiende la propagación de la Cultura Libre (ojo, no todos), sino más bien el “gratis total”, y  muchas veces lo hacen con una forma muy poco respetuosa.
3.- No tiene unos claros interlocutores que puedan representar a las personas e intereses de lo que defienden. Cuando la ministra se reunió con un grupo “representativo” de bloggeros, el espectáculo fue lamentable pues parecía una competición para ver quién ganaba más “followers”, “tuiteando” los detalles más o menos graciosos de la reunión.
4.- No se propone un alternativa. Al igual que siento simpatía por los mineros de Reinosa, o por los indios del Amazonas o cualquier movimiento de personas, que de la noche a la mañana se queda sin medios de subsistencia por los “nuevos tiempos”, creo que hay que proponer a los perjudicados planes de reconversión de su industria.
5.- Falta de decencia (que no de legalidad). Una cosa es que yo crea que el dinero no deba ser impedimento para la propagación de la Cultura y otra cosa es que defienda, a costa del trabajo de autores y compañías que cumplen con la ley, el “negocio” que hacen: las “webs  informadoras” de enlaces de descarga como seriesyonkis, etc.; compañías telefónicas, anunciándose como más efectivas en las descargas; las empresas que ofrecen “vídeo on-line” sin atender a la propiedad intelectual  (megaupload), etc., por muy inevitable que sea por la tecnología actual o debido a los precios, muchas veces sin justificación, que tienen los productos culturales. Simplemente, no me parece moral.

-A modo de resumen y de recomendación-
El movimiento que promueve la Cultura Libre, tendría que resolver los siguientes problemas; hacer visibles sus masas en la calle, tener representantes legítimos, proponer soluciones para reconvertir la industria, defender que con la cultura no haga negocio nadie, y así como otros movimientos sociales que han tenido éxito, como los propios intelectuales o el movimiento LGTB, integrarse en sectores de presión dentro de los partidos políticos. Así se obrará el “milagro” de que algún día la Cultura sea realmente Libre.











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Dos Visiones: ¿Por qué merece la pena, o no, involucrarse en política?

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A esta pregunta hemos respondido @Alexcibernetica y yo, en este #postapachas. Me  parece que las razones que damos, son una viva muestra, de lo que piensa mucha gente. Gracias a Alejandra por parcipar en este intercambio de opiniones.

Por Alejandra



George B. Shaw, escritor irlandés, dijo que "la política es el paraíso de los charlatanes". Y no hay más que acudir a un mitin de cualquiera de nuestros partidos para cerciorarse de ello.

Vivimos en un sistema viciado, en una democracia de pandereta, que consiste únicamente en introducir un voto en la urna cada cuatro años.

Y después a verlas venir, por arriba, por abajo, por el centro, y para dentro. No hay otra. No hay manera de zafarse del monstruo que entre todos se ha creado.

¿Debemos participar de este espectáculo?

No.


En esta podredumbre, en esta sociedad política viciada, viciosa y amoral, no hay hueco para las ideas propias, para las ideologías puras. Nunca antes había cobrado tanta relevancia la famosa frase de Marx, Groucho (Karl fue un señor mucho menos realista): "Éstos son mis ideales, si no le gustan, tengo otros", Y así, sólo así, será como el ciudadano con ínfulas de servidor público llegara a su destino soñado. Vendiendo al Mefistófeles de turno, aquello en lo que creyó antaño.

Porque la política es una maquinaria muy bien engrasada, en la que el funcionamiento es claro, y sólo usándola de la manera establecida, "adecuada" a los intereses de unos pocos, se podrá poner en marcha.


¿Qué nos queda entonces? ¿Sentarnos y esperar? ¿Adoptar una hipócrita vida antisistema? ¿Protagonizar una revolución? ¿Tomar la bastilla? ¿Volver a comprar claveles?

Estamos instaurados en un sistema del bienestar tal, que aún no yéndonos bien las cosas, no nos van tan mal como para abandonar nuestro cómodo sofá, nuestra "rápida" (perdónenme la ironía) conexión a Internet, nuestra cuota mensual a GolT, en aras de una lucha en la que, y debo hablar por mí, no creo.


David contra Goliat es un mito, un cuento.

Y me conformo con escupir sandeces, a quienes quieran escuchar, y a contemplar cómo los Gobiernos socialistas no lo son tanto, porque Europa manda, o mandan los EEUU, mientras aquellos ilusos ciudadanos de izquierdas que contemplan la política desde la barrera, desde fuera, no se quitan la venda, y siguen apostando por ellos. ¿Qué más pruebas les hacen falta?


¿Qué decir de la derecha? ¿Por qué seguimos haciendo una separación estúpida que hace décadas perdió ya su sentido?


Son los mismos perros, usando quizá diferentes collares.


Seguiremos acudiendo a las urnas, seguiremos indignándonos con la corrupción que nos afecta, pero sólo con la del color que nos molesta, continuaremos tragando con decisiones injustas, con recortes sociales, con préstamos (¿a qué interés, cómo serán devueltos?) a entidades bancarias sin que las condiciones trasciendan, con mentiras susurradas, y medias verdades gritadas a voces, con promesas electorales efectistas, que después de un tiempo no podrán ser mantenidas, con congelaciones salariales, con negociaciones con terroristas, con apoyo a Gobiernos dictatoriales, dándole la espalda a pueblos con los que estamos en deuda, con manifestaciones de "famosos, y caras bonitas", que prestan su imagen para sacar tajada, con censura, prohibiciones y un largo etcétera.

Y ahora permítanme que me ría. Tenemos lo que merece la mayoría.
Por Robert González.
“Porque el futuro ganado
por nuestros mayores,
no lo malgastemos en un presente
rendido sin lucha ni dignidad,
a merced de un mañana sin utopía.”



Si bien nadie ha elegido vivir, estamos en el mundo, y si “estamos” tenemos una responsabilidad; que incluso siendo un ciudadano que no está involucrado en política, hace que tenga la “responsabilidad por omisión” de lo bueno y de lo malo de lo que sucede a su alrededor.


El Artículo 2 de la Constitución Española dice, “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. Quizás sea un ingenuo, pero yo me lo creo, y si alguien me demuestra que eso no se respeta en mi país, me tendrá a su lado para luchar y que vuelva a ser respetado. El quejarse y  proclamar máximas  demagógicas de tipo: todo el mundo está “vendido”, o “comprado”, que el sistema democrático no funciona sin proponer alternativas, o que los políticos son una casta superior que no representan a nadie; son solo malas excusas para quedarse en casa sin hacer nada. 

Cuanto más graves son los insultos y difamaciones a los poderes públicos, más me sorprende que no acaben en una única respuesta: Involucrarse en política por la defensa activa de ellos. Por ejemplo, el partido que fundó Pablo Iglesias en 1879, tardó más de cien años en gobernar España con mayoría absoluta. Hoy en día, introducirse en la política activa cuesta infinitamente menos que en décadas pasadas, pues entonces, ¿por qué hay tanta reticencia a hacerlo? Y lo que es peor, ¿por qué tanta gente que nunca ha militado en ningún partido, conjetura, difama y habla tan mal de los partidos políticos, sin conocerlos y sin dar argumentos de peso? Creo que eso daría para muchos post, pero daré mi opinión después de llevar más de siete años en uno.

Reconozco que antes de entrar, no tenía ni idea de como podía estar organizado un partido, pero ahora puedo decir que la vida en la política es un trabajo desagradecido con el conformismo y la ignorancia; te exige formarte constantemente en las áreas más complicadas y diversas que componen la organización humana. La vida política exige  tragar mucho “ego”, el más difícil de tragar es el ego propio, para respetar las opiniones del resto de personas, y así,  llegar a un consenso que sea el más beneficioso para todos. Decenas de veces llegué a la agrupación con lo que yo creía que era la idea más genial que nadie hubiera pensado, y cuando la puse en común se vio que no era la más adecuada; el reconocerlo, es quizás la lección más difícil de aprender.  

Al esfuerzo personal que exige el ponerse de acuerdo en una organización donde la mayoría de los afiliados lo hace voluntariamente, hay que unir, que la política está constantemente denigrada desde los medios afines a la derecha.

A mi juicio, esto sucede para que las personas de izquierdas, y por lo tanto sensibles a las injusticias sociales, se desanimen y no voten. De esto último podría dar decenas de ejemplos.


También hay otras razones más personales por las que me gusta estar en política, que tienen que ver con una filosofía de vida personal. Yo creo que la vida no merece la pena ser vivida sin “ganas” de hacer cosas (y espero seguir teniendo esa necesidad toda mi vida), y la política es el medio más rápido, aunque más difícil, de transformar nuestro entorno.



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Dos Visiones: La gestión de Zapatero ante la crisis

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Valorar la actuación de un gobierno ante una situación de crisis sobrevenida, siempre es una cuestión que va depender de la interpretación del analista, y en un momento donde muchos medios de comunicación filtran las noticias políticas acorde con el sesgo ideológico del grupo económico que le sostiene, es complicado llegar a unas conclusiones que se distancien de la hipocresía general y nos acerquen a la ecuanimidad. Cristina Álvarez y yo, vamos a dar dos visiones que evaluarán la Gestión de Zapatero respecto a la crisis; La de ella crítica y la mía favorable, que espero sirvan para aportar dos visiones diferentes. Espero que os guste!


Los errores de Zapatero
, por Cristina Álvarez


Hace una semana, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reconocía en un diario de tirada nacional su error al no haber admitido a tiempo la existencia de la crisis económica por “haber estado demasiado tiempo en el debate de si teníamos una crisis o una desaceleración”. Imagino que pretendía dejar atrás los retadores titulares con los que, hasta hace unas semanas, sacaba pecho cuando alguien se atrevía a cuestionar su versión de la situación del país.
Si ya entonces sonaban increíbles, las teorías del presidente sobre que España iba a superar en renta per cápita a Alemania, la promesa de una Legislatura de pleno empleo, la creación de empleo neto a finales de este año o su pretensión en el reciente Debate sobre el Estado de la Nación de haber hecho todo lo posible contra la crisis parecen ahora una tomadura de pelo por parte de quien ha desoído todas las voces que le advertían, hasta que fue reprendido en la Unión Europea y por el mismísimo Barack Obama. Y ha chocado con un panorama cuyo exponente más visible, pero no el único, es la última tasa de paro, a pesar de que el empleo estacional tradicionalmente rebajaba este porcentaje.
Evitaré entrar en las consecuencias que debería tener su gestión; para eso están las elecciones, pero haré unas consideraciones sobre la incidencia que la inacción, primero, y la adopción de medidas parciales, después, puedan tener sobre una improbable recuperación de la economía española a corto plazo.
La austeridad que ahora abandera el presidente llega tarde y para los conceptos equivocados. Habría sido preciso que se hubieran ajustado los presupuestos todos los ejercicios de esta legislatura para, por ejemplo, prescindir de los 2.500 euros que ya no tendrán las nuevas madres, el regalo electoral de 400 euros cuya vocación de permanencia sólo duró una temporada y otras subvenciones en razón de los peajes de la minoría parlamentaria.
Zapatero ha convertido la reducción del gasto público en un recorte sin precedentes de los derechos sociales adquiridos, con la bajada de los sueldos un 5 por ciento de media a los empleados públicos y la congelación de las pensiones, y en un desprecio a las escasas posabilidades de creación de empleo con la reducción de la inversión del Ministerio Fomento en obras ya proyectadas. De haberse producido los recortes necesarios en los dos últimos presupuestos generales, difícilmente habría tenido que recurrir a estas restricciones que no contribuirán a la recuperación.
Desmintiendo su talante, ha aprobado a medias una reforma laboral en solitario que deja clara la potestad de las empresas para despedir con la mínima indemnización en cuanto se intuyan pérdidas e ignora las medidas para incentivar la creación del empleo.
Otra de sus soluciones, la subida del IVA, perjudica en mayor medida a las rentas menores y produce efectos negativos para el estímulo del consumo.
Esto no es una novedad en España, porque ha ocurrido siempre que se ha incrementado este impuesto. La excusa para el aumento: la menor presión fiscal de nuestro país, aunque la razón de la bajada en la recaudación es el descenso de la actividad económica.
Mientras Zapatero echa por la borda el programa electoral que le hizo presidente con la adopción de medidas que se comprometió a no aplicar jamás, hay quienes justifican la ausencia de coste social porque 3,1 de los 4,6 millones de parados cobran un subsidio. Ignoran sus defensores que la prestación es un derecho, no un regalo del presidente.
Hay quienes se consuelan en el pensamiento de que la crisis es internacional, a pesar de un incremento del desempleo en España porcentualmente muy superior al de nuestros vecinos. Y olvidan en este caso que el presidente presumía de modelo económico al final de la pasada legislatura. Además, poco ha hecho hasta la fecha por el cambio en el sistema productivo, con un Proyecto de Ley de Economía Sostenible aún en fase inicial en el Congreso de los Diputados.
¿Será Zapatero capaz de continuar con la reducción del gasto público en los próximos presupuestos, o las medidas quedarán incompletas y volverá a pretender que la crisis se resuelva en España por contagio? Para alcanzar el crecimiento económico, el país necesita generar confianza tanto en los emprendedores como en los mercados. Y no ayudan demasiado ni la ausencia de dirección de las políticas del Gobierno ni las continuas contradicciones.

Zapatero ante la historia: aprueba , por Robert González

Cuando sobreviene una crisis, el gobierno es el mayor responsable para los votantes que han de evaluar su labor; tanto a la hora de actuar de manera preventiva y así mitigar sus consecuencias, como las medidas que toma para hacerla frente. En este caso , surgen ciertas particularidades que al juzgar la labor del Gobierno de Zapatero hay que tener en cuenta; esta crisis es financiera, y no se ha generado en nuestro país, sino en EEUU. El modelo productivo nacional, que tan vulnerable hace a España, no lo ha creado el gobierno Zapatero, y aunque se tomaron medidas para reformarlo y que no dependiera tanto de la construcción, no llegaron a tiempo (ver evolución del precio de la vivienda), aunque un aspecto positivo en las medidas preventivas, fueron las buenas cifras “Macro” que teníamos antes de la crisis; superávit en las cuentas públicas(+2,2%) y el endeudamiento público bastante bajo (36% del PIB). Las herramientas que dispone un gobierno para contrarrestar los efectos de una crisis financiera son los presupuestos Generales del Estado y legislar en lo económico, leyes que respeten el concierto internacional en el que estamos enmarcados. Para dimensionar el problema, valdrá este dato: ya sólo el agujero que provocó el hundimiento de una sola empresa, Lehman Brothers (una de tantas que han caído), fue casi la mitad del producto interior bruto de nuestro país, lo que convierte nuestros Presupuestos en un arma que se puede asemejar a un palo que ha de luchar contra una bomba atómica. Respecto a la legislación que podría hacer frente a las desmesuras del sistema financiero internacional; sin estar en el G-8 (antiguo) o el G-20 (nuevo) era complicado influir en las decisiones; este gobierno ha conseguido por derecho propio estar en esos foros, si bien, a la postre, las cumbres económicas se han descubierto insuficientes para atajar la crisis por los intereses contrapuestos que tienen los distintos países.
El gobierno de Zapatero no ha dejado de tomar medidas para hacer frente a la crisis, desde el plan-e ( más de 100 medidas) donde se han repartido más de 12.000 millones de Euros para el estímulo económico, visto el desastre nacional que fue que en apenas unos meses se aumentara en más de un millón la cifra de desempleados, o de prologar las ayudas a los parados se quedaban sin ningún tipo de ayuda, Ley de Economía Sostenible, etc.. Gastos excepcionales que tenemos que pagar ahora con recortes en los Presupuestos Generales.

Dos maneras objetivas de medir la gestión del gobierno ante la crisis: por comparación con otros países y por medidas alternativas que tendría que haber propuesto la oposición. Por comparación, no somos ni los peores ni los que peor lo estamos pasando en esta crisis, y las diferencias entre nuestros países de referencia (Francia, Alemania, Inglaterra) no están en desacuerdo con nuestro secular retraso industrial. Y respecto a la responsabilidad de la oposición de proponer alternativas; ni se conocen ni se las espera, para muestra el“Plan Completo” (doc. original) que presentó Sanz de Santamaría después del Debate del Estado de la Nación, no deja de ser una declaración de intenciones asumible por cualquier partido: Menos paro, Presupuestos realistas y austeros, etc.; que deja la conversión de esos “deseos” en medidas económicas concretas e inevitablemente “impopulares”, para cuando ganen las elecciones, como si los españoles no supiéramos de antemano lo que significa para el PP la figura de “presupuestos reales”: menos protección social, recortes salvajes en educación y sanidad,etc... Dos años después del comienzo de la crisis llega la reforma laboral, a mi juicio, es una respuesta mucho más moderada, en comparación a las medidas que hubiera tomado el PP desde un principio, a dos hechos constatados en el contexto internacional; no hay voluntad real de “refundar” el capitalismo y que en el resto de países de nuestro entorno han comenzado una carrera de mínimos, para igualar las condiciones de económicas de países emergentes, en otras palabras, un “sálvese el que pueda”, que sacrifica estado de bienestar a cambio de ser atrayentes a la confianza del capital, compitiendo con los países que tienen coberturas sociales mínimas. La solución definitiva, a mi juicio, no es ésta; pero es imposible desde España, no seguir la corriente internacional cuando los gobiernos de las naciones con más peso que nosotros, no están dispuestos a rediseñar la relación de poderes en el contexto financiero mundial.



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La Casualidad: Dos visiones

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El cruce de twitters entre @daviniasuarez y yo sobre el concepto "casualidad", ha dado como fruto este post a dos columnas. Espero que os guste. Y desde aquí agradezco la generosidad de Davinia para conmigo por aceptar este tipo de reto.



Casualidades, por Davinia Suarez

Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad
de mi vida, la más grande, y eso que las he tenido de muchas clases. Sí, podría
contar mi vida uniendo casualidades.

Los Amantes del Círculo Polar, Julio Medem.

A veces nos olvidamos de hacer como Ana, de esperar las casualidades que consiguen dar sentido a nuestro trabajo, a nuestras aficiones, a nuestras relaciones, a nuestra vida. La casualidad es una frase repetida en dos graffitis de dos paredes de dos ciudades diferentes, de dos ciudades que forman parte de nuestra historia. Pero es también sentarse en el metro junto a una persona que tiene la misma camiseta que tú; cantar sin motivo la canción preferida de alguien a quién acabas de conocer; es descubrir que la persona de la que te has enamorado estuvo en el mismo sitio y el mismo día que tú años antes de que la conocieras; es abrir un periódico y encontrar una cita del libro que lees; es encontrar en un restaurante de tu ciudad a una amiga que vive a 3.000km de distancia; es hablar por Internet y sin saberlo con una persona que parece cortada por la misma tijera que tú, que tiene tu mismo nombre, tu misma mirada. La serendipia, como se denomina a esos hallazgos descubiertos por casualidad, es algo más que un invento de los ilusos para creerse más felices: sin ella no habrían sido posibles muchos de los avances o descubrimientos científicos. Esperar las casualidades es el paso necesario para encontrarlas. No se trata de sentarse en un banco del Polo Norte a esperar como Ana, se trata de mantener los ojos abiertos, y suscribo las palabras de Eva Snijder en su blog: La magia no ocurre porque crees en ella, pero si no crees, te aseguro que se mantendrá invisible a tus ojos. Las casualidades pasan, sí, y no se provocan, no. Las casualidades hacen que nuestra vida sea un poquito más alegre, más curiosa si cabe, nos permiten pensar que estamos en el camino correcto, en el momento adecuado y en el lugar adecuado, nos permiten creer en algo, sea lo que sea.


En busca de las casualidades como solución, por Robert

* "Lo más sospechoso de las soluciones es que se las encuentra siempre que se
quiere."

Vendrán más años malos y nos harán más ciegos (1993). Rafael
Sánchez Ferlosio.


Buscar “casualidades” como soluciones, es una forma de tener ilusión por algo que logre darnos fuerzas y ánimos para por ejemplo; ser otra persona de la que somos, o poder ser mejor persona de la que eres, o convencerte que eres la persona que quieres ser. La ”ilusión” es un arma muy poderosa, capaz de “empujar” para superarnos a nosotros mismos, pero si no está sustentada sobre cimientos de conocimiento y esfuerzo, puede tener un efecto muy contrario.

Por inevitable, no tengo nada en contra del Pensamiento Mágico que reduce lo deseado a una casualidad cósmica de un universo que, inequívocamente, nos hará sentirnos únicos. Pero bien, dónde queda la “convicción”, ¡sí!. La convicción de que con esfuerzo se consiguen las metas, y que es la forma más eficaz de forzar a esas “casualidades” a que sucedan . Últimamente me encuentro a gente que no pone lo suficiente por conseguir “casualidades” que no deberían llamarse así, deberían ser “logros” obtenidos por el esfuerzo individual. No salgo de mi asombro, cuando me encuentro gente que busca reconocimiento y admiración de los demás, todos estos ejemplos son reales y que últimamente he podido sufrir: Escritores que no se esfuerzan en no poner faltas de ortografía en sus escritos o que sin inmutarse, admiten que no leen libros porque “... así no me condiciono por los pensamientos de otros” (sic), fotógrafos que no salen del modo “Auto” porque ni siquiera se han tomado el esfuerzo de leer el manual de su máquina de fotos, gente que busca “el amor verdadero” sin tener el valor de salir a la calle a conocer a personas por miedo a exponer su corazón.

Como corolario: Por no hablar de que no hay animal más fácil de engañar que el ser humano, y el engañarnos a nosotros mismos, es la herramienta más fácil de usar para dar sentido a lo que nos envuelve y que describimos con una “dialéctica” tan útil como imprecisa e insuficiente. El hombre busca dioses y encuentra dioses, busca poesía en las palabras y encuentra poesía - por poner dos ejemplos, uno negativo y otro positivo ;-) - busca soluciones y las encuentra (*). Y si busca casualidades, también las encontrará, pero siempre tendremos “más suerte” teniendo “convicción“.






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La publicidad como medio socializador

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El pasado 12 de diciembre de 2010, Rafael Sánchez Ferlosio publicó en "El País", el artículo de opinión llamado Televisión para niños y como siempre que me gusta un texto en internet, recomendé el artículo por todas las identidades digitales de las que participo; una de ellas, el servicio de microblogging twitter propició una conversación, que ha derivado en esta entrada de Rosypunto (http://www.rosypunto.blogspot.com/) , y la mía que viene a continuación.

En el artículo se pone de manifiesto como mínimo, tres temas importantes que son objeto de crítica: la ética que manejan los publicistas, los patrones educativos actuales y otro que subyace; el modelo económico en el que estamos inmersos. A continuación mezclaré las ideas de Ferlosio con apuntes propios, no se trata de reinterpretar a Ferlosio, sólo de complementar su artículo con mis propias ideas, sin saber si quiera si estas estarían compartidas por tan importante escritor.

Ferlosio es un verdadero experto en formación, sólo completó sus estudios hasta el bachillerato y eso supongo, le ayudó bastante en su erudición. Pero, ¿Quién educa a los niños? desde hace tiempo, quizás desde el principio de la década de los noventa del siglo pasado y con un poder muy por encima de los padres o de los profesores; es la sociedad de libre mercado la que transmite a través de los medios de comunicación, la que canaliza nuestros deseos vitales y marca los valores morales que acaban imperando en nuestra sociedad. Puede que la caída del muro de Berlín tenga algo que ver en esto, al quedar el movimiento obrero sin los referentes organizativos del este de Europa, que daban verdadero pavor a las organizaciones empresariales de occidente, a la hora de negociar derechos sociales y delimitar el impacto de la sociedad de libre mercado sobre los individuos. Y dicho sea de paso para evitar confusiones, todo lo positivo que podían ser esos "referentes organizativos" en occidente, se multiplicaban con creces en negativo, en forma de falta de libertad para los obreros del este.

La sociedad que se sostiene en una Economía libre mercado utiliza a la publicidad, como representación máxima de la libre competencia, y a la vez, nos transmite los valores morales que la hacen funcionar y que pretende además, que sean los valores que nos hagan levantar de la cama todos los días. El mayor valor moral, pero no el único, es de lograr el mérito social como consecuencia de nuestro éxito económico. Pero a decir verdad, no lo hace por maldad, ¡es por supervivencia!. El verdadero perverso es el "Sistema". ¡Esto último escrito con mucha sorna!.

Y mal que nos pese a muchos, que nos negamos a caer en el criterio de reconocimiento "tanto tienes, tanto vales", no me faltan pruebas de que ya quedan pocas personas, que sabiendo que no iban a ganar más de lo necesario para mantener un nivel económico medio, dieran media vida por ser un humilde docente, investigador/a científico en una universidad o político/a de vocación al servicio del bien común, por poner tres ejemplos. ¿Por qué? porque unido a esas profesiones tan admirables ya no sólo está una situación económica modesta, sino lo que es peor, proporcionan muy poco prestigio social.

Pero el problema mayor de tranfondo, es que el "sistema" no sólo socializa a nuestros niños, sino que condiciona la existencia de servicios esenciales para los ciudadanos, como son: vivienda, sanidad, educación, etc., y los mete de nuevo en el saco del mercado libre. Los mandatarios, sobre todo de la nueva-derecha mundial, se acaban de "dar cuenta" que va en contra de los derechos fundamentales de las personas, proteger el acceso a esos servicios esenciales. Como si en el siglo XXI los mercados económicos y sus reglas impidieran por arte de magia, especular con el precio del pan, la leche, las casas, el petróleo, etc.. Todo esto tiene una sola justificación; la de alimentar al "monstruo", es decir, al sistema económico.

Siguiendo con la idea principal del artículo de Ferlosio, soy consumidor obligado de la publicidad, y aunque me encanta la serie MadMen, no soy publicista, y desde luego la visión que da el artículo sobre la publicidad televisiva dirigida a la infancia, en general, me parece acertada. La infancia es tomada como modelo porque es el sector de consumidores de televisión más desprotegidos; niños y niñas, que simplemente toman la realidad, según se la presentan. Todo esto unido a un modelo económico que cada vez deja menos tiempo para la atención de la prole, puesto que es muy raro ver que con el sueldo de un sólo progenitor se puedan mantener las cargas económicas que exige la subsistencia de una familia. No podemos elegir, no somos libres a la hora de educar a nuestros hijos, necesitamos un aparato que adormezca a los niños, mientras utilizamos las pocas horas de ocio para no enloquecer.

Pero el problema está, cuando hay anuncios que no sólo tratan de responder a la necesidad de posibles compradores, sino que crean directamente esa necesidad, apelando a las inseguridades, a instintos primarios y a la competencia social entre individuos que viven en sociedad. Pero no nos engañemos, lo hacen dentro de nuestro marco jurídico. En otras palabras, con toda la legitimidad del estado de derecho. Como ocurre en muchas profesiones, el publicista en general, y perdón por generalizar, sólo parece estar azuzado por la presión de ser lo más productivo posible o en su terminología, tener un "factor de retorno" mayor, que además de un índice técnico es todo un eufemismo y que significa que su cliente venda lo más posible para que de paso al publicista le vaya mejor.

Pero partamos desde la primigenia justificación, la publicidad proporciona la financiación para contenidos de "alta calidad" en los medios de comunicación, reduciendo o eliminando el "coste" al consumidor. Pues a decir verdad, y en vista de la programación que actualmente tenemos en la parrilla televisiva, ese es todo un "concepto" que debería ser revisado, porque ¡sí!, tiene coste moral en la sociedad y ¡no!, tiene como resultado programas de calidad. Criterio subjetivo el de la "calidad", que se podría medir haciendo una encuesta entre los televidentes, que seguramente daría un resultado contradictorio respecto a los índices de "share" de los canales de televisión, pero no sería contradictorio con las tesis aquí expuestas del verdadero alcance que tienen los medios de comunicación respecto a nuestro comportamiento.


¿Y todo esto por qué sucede? Porque, aparentemente existe una incoherencia que no alcanzamos a resolver, entre la libertad de expresión, la libertad de mercado y las libertades fundamentales de cualquier ciudadano.

La comunicación y la publicidad en mayor medida, es de los productos que se consumen, sin ser del todo consciente de lo que has decidido ver, y de los televidentes en general, se puede decir que demandan los contenidos que les hagan "sentir", y "ser" de alguna manera participes, de la conciencia colectiva del medio social en el que se mueven, eso sí, sin pasar líneas morales, que gracias a la programación de los últimos 20 años de los canales de televisión, quedan cada vez más difusas.
Los televidentes tienen la sensación que consumen televisión, de la misma manera que pueden consumir una botella de aceite; la botella tiene un registro sanitario y ha pasado unos controles para que sea acta para el consumo, simplemente el tele-espectador no es consciente que eso no ocurre con la televisión, porque a esos controles se les llamaría censura, que va encontra de la libertad de expresión.

Y la paradoja, en la que descansan la conciencia de los "malos" profesionales de la comunicación que se acogen a la libertad de mercado, dicen desde mi punto de vista de una manera muy cínica: que si a la gente reprobara la programación no la verían. Pero no son los malos de esta película, ellos lo hacen por "sobrevivir" dentro del sistema. Y desde luego, no son los únicos: banqueros, brokers, periodistas, médicos, profesores, etc.. Comparten parecidos dilemas morales y profesionales.

Y es verdad, existen diversos organismos que regulan los contenidos a emitir en función de su violencia y contenido sexual, pero no por su "insidia", por llamarlo con la misma terminología que Ferlosio. El gobierno actual ha creado el Consejo Audiovisual de España (organismo ya recogido en la constitución), la Radio-Televisión pública ha ganado en independencia y ha eliminado su publicidad comercial; y recientemente, está regulando los anuncios que fomenten la adoración por esterotípos corporales en horario infantil.

Siendo las anteriores medidas gubernamentales el camino correcto para revertir la situación tan catastrófica descrita anteriormente, todo esto no servirá de nada, si los siguientes gobiernos de partidos políticos mal llamados "liberales", no crean en la regulación estatal y la única regulación que reconozcan es la de la "libre competencia", y vuelvan a integrar a los servicios públicos de información a la sociedad de mercado, o los descapitalizen de valor para no justificar su existencia.

Y hasta que la sociedad española no dé la importancia verdadera que tienen los medios de comunicación en la escala de influencia que ejercen en nuestros valores, no dejarán de ser moneda de cambio para políticos y empresas, puesto que los servicios de información son un servicio público esencial en una democracia; votamos ergo decidimos, y para decidir, necesitamos estar informados.

La manipulación de los servicios públicos de información por parte de los medios políticos y empresariales (ver Interecomia, La Razón) debería ser causa de protestas ciudadanas que hicieran temblar a sus gobernantes, dos ejemplos: La línea informativa partidista de Telemadrid y la asignación de canales TDT y frecuencias FM por parte de Esperanza Aguirre; sólo se puede calificar de ser todo un ejemplo de amistad entrañable. Y si no provocan esa reacción en la sociedad, es por su propia ignorancia, fomentada por las instituciones que tienen mayor calado en formarnos, ¿adivinan cuales?.

El sistema se fagocita a sí mismo y la historia será implacable con nosotros, estamos en una época en la que constantemente existen iluminados con poder -político o no- que se cuestionan las pocas bases de protección social, amárgamente conseguidas por los ciudadanos a lo largo de la historia, para quebrarlas alegremente y lograr el mayor beneficio inmediato sin pensar que a largo plazo, nos espera un mundo peor.
Y como siempre, y aunque parezcan palabras viejas de hace siglos, la única arma que será capaz de cambiar la deriva actual de la sociedad, es cambiar su conciencia social, introducir las instituciones de representación y defensa de los derechos de los trabajadores en las empresas que no las tienen y mejorarlas en donde ya existan, para que los profesionales que ahora se ven obligados a hacer lo que el libre mercado les marca, puedan decir que ¡NO!, sin que se jueguen su supervivencia. Pero tranquilos, no hay que inventar nada, esas instituciones ya existen y dependen de trabajadores, creo que las llaman sindicatos. ¡Esto último escrito también con mucha sorna!

Sirvan estas letras para aportar un minúsculo grano de arena en favor de esa causa, y si eso provoca conversaciones interesantes con nuevos amigos, mejor que mejor. Por último, recomiendo encarecidamente un paseo por el blog de Rosypunto (http://rosypunto.blogspot.com/) donde podréis ver una visión más técnica sobre el tema.

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Los Vencedores de Negrín

2 comentarios

Este libro lo hemos leído los dos contribuyentes del Blog y lo vamos a comentar a dos bandas. Es el testimonio de Edmundo Domínguez Aragonés, Comisario Inspector del Ejército de Centro de la República Española.





Por Raguenó:




“En España, la competencia entre los partidos políticos y
organizaciones sindicales avanzadas, creó un estado de conciencia revolucionaria muy exaltado, necesario e indispensable para hacer la
revolución social; pero,
en los azares y vicisitudes de la lucha, se quebraron quienes utilizaron la
demagogia con el único propósito de no perder su influencia entre las masas
populares y proletarias”


Dentro del conjunto de vicisitudes a las que se tuvieron que enfrentar los distintos gobiernos republicanos, el golpe de estado del coronel Casado, catalizador del principio del fin para miles de mujeres y hombres, es un hecho que la gente de izquierdas de este país no debería obviar.

Edmundo Domínguez, militante socialista y miembro destacado de UGT, nos
muestra un retrato pormenorizado, con una mirada subjetiva, propia de la
decepción, la impotencia y el reproche, aunque no por ello carente de
globalidad.


La pregunta que puede servir de hilo conductor se plantea en los siguientes
términos ¿Qué puede llevar a un ejército de 700.000 hombres a la desmoralización y el abandono de los puestos frente al enemigo, en apenas unos días?



Por las descripciones que ofrece el autor, el gobierno, a pesar de los reveses provocados por el enorme desequilibrio existente entre ambos bandos y sus propias luchas internas, mantenía una fuerza considerable, que no consistía ya en las primitivas milicias sino en un ejército regular, con recursos, no abundantes pero suficientes, para seguir plantando cara a las
tropas fascistas.

Un ejército fogueado con una disciplina y una moral alta, por la labor, entre otros, de los comisarios.

Domínguez afirma que la desmoralización no vino desde primera línea, sino que
atacó a los estamentos más altos del ejército.

En algunos militares pudo más el miedo y el cansancio que los ataques febriles de coherencia y honor que les habían conducido hasta allí. Y se erigieron como garantes de la paz y de una rendición honorable, basada en la reconciliación y el respeto a los derrotados… o al menos eso fue lo que dijeron. Pero antes debían socavar la base de la resistencia, representada en su máximo exponente por el presidente del gobierno, Juan Negrín, socialista, pero que marca una línea común con los comunistas, partido que se ha
comprometido en la idea de resistencia antifascista.

No pueden hacerlo solos. La política claramente favorecedora de Negrín hacia
los comunistas, crea envidias y roces con otros sectores del Frente Popular;
los anarquistas, que sienten peligrar su influencia entre las masas,
reivindican mayor grado de participación. Casado, focalizando todos los males
en la persona de Negrín, se los lleva al huerto. También afloran las
rencillas partidistas entre miembros del propio partido del gobierno, el PSOE
y la UGT, con la adhesión de algunos partidos republicanos burgueses. El
resultado es un golpe de estado y la creación de un Consejo que procede a
eliminar cualquier elemento que pueda entorpecer una negociación de paz, y
eso incluye al gobierno y a su presidente.

Uno de los datos más reveladores es la influencia que la embajada de
Inglaterra tuvo en el proceso de rendición; según el autor, funcionarios de
la embajada británica en Madrid actuaron como intermediarios entre los
golpistas y el alto mando fascista. Domínguez muestra sus sospechas de
connivencia con el enemigo por parte de Casado, y denuncia la detención de
comunistas y progubernamentales como un regalo de buena voluntad hacia
Franco. Cualquier cosa por la paz.

Pero Franco no quería la paz; Franco quería la victoria. Y el pueblo español
pagó por su ingenuidad.

Personalmente creo que la idea de la resistencia tenía una lógica basada en
la inminencia de la II Guerra Mundial; un conflicto que embarcaría por fin a
los países que, desde la barrera de la No Intervención, observaban el devenir
de una democracia por la que habían demostrado poco interés, por no decir
aversión.

Ahora bien, desde un punto de vista moral ¿Tuvo legitimidad la acción de los
golpistas, entre los que destaco a los líderes obreros, en aras de la tan
ansiada “paz” ¿Debería el pueblo español seguir sacrificándose en un empeño
tan incierto?

A la primera pregunta digo: ¡NO!. Un no rotundo. A la segunda:…no lo sé. Es
una pregunta que me niego a contestar pues creo que la respuesta solo está en
boca de quienes soportaron aquella tragedia. Pero lo cierto es que gracias a
estos señores, ese sacrificio perdió todo sentido.

En cualquier caso, recomiendo este libro a todo el que quiera conocer más
sobre el tema. Es una obra bien estructurada, emotiva y de una lectura agradable.
Y sobre todo, revela una intención didáctica propia de un hombre derrotado
pero no vencido; un recordatorio que saca a la palestra las diferencias,
políticas y personales, que sirven para debilitar a las fuerzas progresistas
y democráticas frente a las filas prietas de la derecha.




Por Robert:





Hace cuatro años que leí este libro y no lo pude disfrutar como se
merecía, porque en él se nombraban personajes de los que nunca había
escuchado nada, pero aun así me gustó, ahora con una segunda lectura, le he
podido sacar muchos más matices. Edmundo Domínguez Aragonés cuenta, en una estructura de diario, los últimos meses de la República Española, el golpe de
Segismundo Casado y su peripecia personal para poder salir de España al
exilio.





Yo por lo general suelo recomendar libros para que la gente los lea y pueda sacar sus propias conclusiones, pero la dificultad de encontrar este en librerías –aunque tengo la seguridad que para cuando leas este artículo, “Los Vencedores de Negrín” se podrá bajar del emule - , y el formato en el que mi compañero Raguenó y yo lo vamos a tratar, es posible que me tenga que extralimitar en mi costumbre, pero esto va a ser, más que para defender , para recuperar del olvido las actitudes y las decisiones de las personas que defendieron la República y que les tocó vivir los momentos más espectaculares, más interesantes y más amargos de la historia de España.

Para eso voy a hacer una breve reseña de la persona de Negrín, puesto que en la Wiki contiene una biografía Piomoista. Aunque hay muchos más protagonistas como Julián Besteiro, Wenceslao Carrillo (padre de Santiago C.),Largo Caballero, Indalecio Prieto, General Miaja, General Barceló, Cipriano Mera, Manuel Azaña , por no hablar de los comunistas como Pasionaria, Lister...

Juan Negrín, fue el último presidente del gobierno de la República de España,
Doctor en fisiología y medicina, conocedor de varios idiomas (alemán, francés
e inglés) , fue el maestro de entre otros, Severo Ochoa. Su actitud decidida
de resistencia a toda costa no fue comprendida por muchos compañeros del
Partido Socialista, al que le acusaron de plegarse a los comunistas, una acusación contradictoria con la tradición de la que provenía, Negrín procedía del ala más moderada del partido socialista, la de Indalecio Prieto . Pero no cabe duda que la República, con la llegada de Negrín y con la ayuda de los comunistas , mejoró en organización, y lo que es más importante desde el punto moral, tenía un plan estratégico; “Los trece puntos de Negrín”.


A Negrín se le reprocha el haberse apoyado en los comunistas para continuar la guerra, pero no le quedó más remedio. Las democracias
occidentales, con Inglaterra a la cabeza, y su comité de no intervención, que no dejaba comprar armas a la república, pero si permitían que Italia y sobre todo Alemania dejaran a Franco, aviones, armas y soldados, sin pagar ni un duro, de hecho, es conocida la anécdota de que Franco terminó de pagar la
ayuda Italiana en los años 60, mientras a la república, la ayuda que recibía de México y de Rusia era al contado y por adelantado. En el contexto internacional España no fue más que un conejillo de indias para las naciones
fascistas y una nación sacrificable, para las democracias occidentales, en pro de una paz mundial que era utópica.


Pero estas condiciones iniciales no eran controlables para la gente que, con todas sus fuerzas luchó para que la democrácia perviviera en España, una doble lucha en realidad, porque aparte de combatir contra la dictadura fascista que se avecinaba, también tuvo que hacer frente a conatos revolucionarios anarquistas (p.e sucesos de Barcelona en 1937) y nacionalistas (p.e. El lendakari Aguirre no dió su apoyo a la república hasta no conseguir el estatuto Vasco), que no hicieron más que agravar la situación.


En este contexto, Edmundo Domínguez Aragonés, que fue Vicepresidende de la UGT y Comisario Inspector del Ejercito del Centro de la República Española, describe su experiencia personal de los últimos meses de la república, de una manera sincera. Para él, las causas de la derrota que se podían controlar desde la parte republicana eran; divisiones internas del frente popular, desmoralización de la población, el anticomunismo de muchos compañeros socialistas, el papel revanchista de los anarquistas en el golpe de Casado, mezquindades y desconfianzas que eran evitables para Edmundo Domínguez . Que además estaba de acuerdo, con las tésis comunistas de evacuar soldados y armas de la zona centro apunto de caer, hacia levante para resistir el tiempo necesario para enlazar con la guerra mundial que se avecinaba. Estas consideraciones, para mi no eran viables, porque después de 31 meses de guerra civil, las adversidades eran demasiado grandes para cualquier democracia, y menos con tanta pluralidad y polarización, como la de la República Española.


Al final del relato, Domínguez hace públicas tres cartas que escribió en diferentes fechas de su exilio, donde recoge su desilusión por las actitudes que tuvieron los dirigentes de su partido, el PSOE.




Cuando leo partes cruciales de la República, me viene a la cabeza esta frase de Tusell


“…En suma, bien puede decirse que la sociedad española, a la altura de 1930, era lo suficientemente moderna como para tener una democracia pero no lo bastante como para que fuera estable.”

Javier Tusell - Historia de España en el siglo XX Vol.2


Que quizás sea la reducción de la historia de la II República más acertada, una historia que contiene millones de historias apasionantes, pero que sin duda, merecían la pena intentar,conseguir,defender y en definitiva ... vivir.






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