Por su interés y emoción dejo aquí parte de la intervención de Zapatero en la conferencia política de PSOE #on2011. En él Zapatero justifica su gestión ante la crisis.
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Blog de Humanidades
La situación generada este verano por la crisis mundial es esta: Como está acordado en los presupuestos generales del Estado, España emite una deuda pública para que ingrese el dinero que necesita para cumplir con sus pagos; los bancos, las agencias de calificación extranjeras y el desentendimiento del BCE hacen que el interés que España tiene que pagar por esa deuda hagan prácticamente inviable la financiación por anti-económica y su consiguiente quiebra al no pagar, ahora o dentro de tres años cuando esa deuda venza. La situación es tan grave que el BCE compra deuda como nunca para salvar a España e Italia haciendo que Francia sea objeto de los “inversores”, el trasvase de capital abre los vasos comunicantes de la deuda y las agencias de calificación dudan del resto de los países de la zona Euro.| Los errores de Zapatero , por Cristina Álvarez Hace una semana, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reconocía en un diario de tirada nacional su error al no haber admitido a tiempo la existencia de la crisis económica por “haber estado demasiado tiempo en el debate de si teníamos una crisis o una desaceleración”. Imagino que pretendía dejar atrás los retadores titulares con los que, hasta hace unas semanas, sacaba pecho cuando alguien se atrevía a cuestionar su versión de la situación del país. Si ya entonces sonaban increíbles, las teorías del presidente sobre que España iba a superar en renta per cápita a Alemania, la promesa de una Legislatura de pleno empleo, la creación de empleo neto a finales de este año o su pretensión en el reciente Debate sobre el Estado de la Nación de haber hecho todo lo posible contra la crisis parecen ahora una tomadura de pelo por parte de quien ha desoído todas las voces que le advertían, hasta que fue reprendido en la Unión Europea y por el mismísimo Barack Obama. Y ha chocado con un panorama cuyo exponente más visible, pero no el único, es la última tasa de paro, a pesar de que el empleo estacional tradicionalmente rebajaba este porcentaje. Evitaré entrar en las consecuencias que debería tener su gestión; para eso están las elecciones, pero haré unas consideraciones sobre la incidencia que la inacción, primero, y la adopción de medidas parciales, después, puedan tener sobre una improbable recuperación de la economía española a corto plazo. La austeridad que ahora abandera el presidente llega tarde y para los conceptos equivocados. Habría sido preciso que se hubieran ajustado los presupuestos todos los ejercicios de esta legislatura para, por ejemplo, prescindir de los 2.500 euros que ya no tendrán las nuevas madres, el regalo electoral de 400 euros cuya vocación de permanencia sólo duró una temporada y otras subvenciones en razón de los peajes de la minoría parlamentaria. Zapatero ha convertido la reducción del gasto público en un recorte sin precedentes de los derechos sociales adquiridos, con la bajada de los sueldos un 5 por ciento de media a los empleados públicos y la congelación de las pensiones, y en un desprecio a las escasas posabilidades de creación de empleo con la reducción de la inversión del Ministerio Fomento en obras ya proyectadas. De haberse producido los recortes necesarios en los dos últimos presupuestos generales, difícilmente habría tenido que recurrir a estas restricciones que no contribuirán a la recuperación. Desmintiendo su talante, ha aprobado a medias una reforma laboral en solitario que deja clara la potestad de las empresas para despedir con la mínima indemnización en cuanto se intuyan pérdidas e ignora las medidas para incentivar la creación del empleo. Otra de sus soluciones, la subida del IVA, perjudica en mayor medida a las rentas menores y produce efectos negativos para el estímulo del consumo. Esto no es una novedad en España, porque ha ocurrido siempre que se ha incrementado este impuesto. La excusa para el aumento: la menor presión fiscal de nuestro país, aunque la razón de la bajada en la recaudación es el descenso de la actividad económica. Mientras Zapatero echa por la borda el programa electoral que le hizo presidente con la adopción de medidas que se comprometió a no aplicar jamás, hay quienes justifican la ausencia de coste social porque 3,1 de los 4,6 millones de parados cobran un subsidio. Ignoran sus defensores que la prestación es un derecho, no un regalo del presidente. Hay quienes se consuelan en el pensamiento de que la crisis es internacional, a pesar de un incremento del desempleo en España porcentualmente muy superior al de nuestros vecinos. Y olvidan en este caso que el presidente presumía de modelo económico al final de la pasada legislatura. Además, poco ha hecho hasta la fecha por el cambio en el sistema productivo, con un Proyecto de Ley de Economía Sostenible aún en fase inicial en el Congreso de los Diputados. ¿Será Zapatero capaz de continuar con la reducción del gasto público en los próximos presupuestos, o las medidas quedarán incompletas y volverá a pretender que la crisis se resuelva en España por contagio? Para alcanzar el crecimiento económico, el país necesita generar confianza tanto en los emprendedores como en los mercados. Y no ayudan demasiado ni la ausencia de dirección de las políticas del Gobierno ni las continuas contradicciones. | Zapatero ante la historia: aprueba , por Robert González Cuando sobreviene una crisis, el gobierno es el mayor responsable para los votantes que han de evaluar su labor; tanto a la hora de actuar de manera preventiva y así mitigar sus consecuencias, como las medidas que toma para hacerla frente. En este caso , surgen ciertas particularidades que al juzgar la labor del Gobierno de Zapatero hay que tener en cuenta; esta crisis es financiera, y no se ha generado en nuestro país, sino en EEUU. El modelo productivo nacional, que tan vulnerable hace a España, no lo ha creado el gobierno Zapatero, y aunque se tomaron medidas para reformarlo y que no dependiera tanto de la construcción, no llegaron a tiempo (ver evolución del precio de la vivienda), aunque un aspecto positivo en las medidas preventivas, fueron las buenas cifras “Macro” que teníamos antes de la crisis; superávit en las cuentas públicas(+2,2%) y el endeudamiento público bastante bajo (36% del PIB). Las herramientas que dispone un gobierno para contrarrestar los efectos de una crisis financiera son los presupuestos Generales del Estado y legislar en lo económico, leyes que respeten el concierto internacional en el que estamos enmarcados. Para dimensionar el problema, valdrá este dato: ya sólo el agujero que provocó el hundimiento de una sola empresa, Lehman Brothers (una de tantas que han caído), fue casi la mitad del producto interior bruto de nuestro país, lo que convierte nuestros Presupuestos en un arma que se puede asemejar a un palo que ha de luchar contra una bomba atómica. Respecto a la legislación que podría hacer frente a las desmesuras del sistema financiero internacional; sin estar en el G-8 (antiguo) o el G-20 (nuevo) era complicado influir en las decisiones; este gobierno ha conseguido por derecho propio estar en esos foros, si bien, a la postre, las cumbres económicas se han descubierto insuficientes para atajar la crisis por los intereses contrapuestos que tienen los distintos países. El gobierno de Zapatero no ha dejado de tomar medidas para hacer frente a la crisis, desde el plan-e ( más de 100 medidas) donde se han repartido más de 12.000 millones de Euros para el estímulo económico, visto el desastre nacional que fue que en apenas unos meses se aumentara en más de un millón la cifra de desempleados, o de prologar las ayudas a los parados se quedaban sin ningún tipo de ayuda, Ley de Economía Sostenible, etc.. Gastos excepcionales que tenemos que pagar ahora con recortes en los Presupuestos Generales. Dos maneras objetivas de medir la gestión del gobierno ante la crisis: por comparación con otros países y por medidas alternativas que tendría que haber propuesto la oposición. Por comparación, no somos ni los peores ni los que peor lo estamos pasando en esta crisis, y las diferencias entre nuestros países de referencia (Francia, Alemania, Inglaterra) no están en desacuerdo con nuestro secular retraso industrial. Y respecto a la responsabilidad de la oposición de proponer alternativas; ni se conocen ni se las espera, para muestra el“Plan Completo” (doc. original) que presentó Sanz de Santamaría después del Debate del Estado de la Nación, no deja de ser una declaración de intenciones asumible por cualquier partido: Menos paro, Presupuestos realistas y austeros, etc.; que deja la conversión de esos “deseos” en medidas económicas concretas e inevitablemente “impopulares”, para cuando ganen las elecciones, como si los españoles no supiéramos de antemano lo que significa para el PP la figura de “presupuestos reales”: menos protección social, recortes salvajes en educación y sanidad,etc... Dos años después del comienzo de la crisis llega la reforma laboral, a mi juicio, es una respuesta mucho más moderada, en comparación a las medidas que hubiera tomado el PP desde un principio, a dos hechos constatados en el contexto internacional; no hay voluntad real de “refundar” el capitalismo y que en el resto de países de nuestro entorno han comenzado una carrera de mínimos, para igualar las condiciones de económicas de países emergentes, en otras palabras, un “sálvese el que pueda”, que sacrifica estado de bienestar a cambio de ser atrayentes a la confianza del capital, compitiendo con los países que tienen coberturas sociales mínimas. La solución definitiva, a mi juicio, no es ésta; pero es imposible desde España, no seguir la corriente internacional cuando los gobiernos de las naciones con más peso que nosotros, no están dispuestos a rediseñar la relación de poderes en el contexto financiero mundial. |








