
NOTA : Esta es una opinión exclusiva de Angel L. López, Raguenó, y en ningún caso se hace extensiva a los demás colaboradores del blog.
Hoy, 5 de Agosto de 2009, se cumplen setenta años del asesinato de cincuenta y seis personas, cuyo único delito fue el compromiso por una España libre, progresista y democrática. Su representación más popular: las Trece Rosas.
Esta mañana la tapia del cementerio del este, emplazamiento simbólico por ser el escenario de la tragedia, ha sido también testigo mudo del reconocimiento a la memoria de estos ciudadanos, luchadores de la justicia social.
Como no podía ser de otra manera en la izquierda, unos por un lado (PSOE), y por otro lado los otros (PCE), junto a asociaciones afines, han ejecutado sendos actos conmemorativos, actos cargados de buenas intenciones y mejores palabras, que han servido para reivindicar la memoria de unas mujeres y unos hombres que fueron capaces de llevar su compromiso hasta las últimas consecuencias, con la dignidad y la entereza que solo conoce quien es capaz de no traicionarse a sí mismo.
Las dos formaciones han aportado testimonios, cuya emotividad viene de serie, por ser testigos que compartieron momentos y vivencias en la cárcel de Ventas con las Trece. Rosas nonagenarias a su vez, que tuvieron la suerte o la desgracia de no prenombrarse con un número ordinal; suerte porque eso quiere decir que sobrevivieron; desgracia porque no fueron englobadas en el santoral izquierdista de los mártires de la libertad, como la inmensa mayoría de las víctimas de la represión fascista. Y que conste que no es un reproche. Un servidor es perfectamente consciente de lo que ha costado reivindicar, solamente, a las populares Trece Rosas, como para criticar que no se les haya dado a tod@s los represaliad@s la misma relevancia.
Sin embargo, después de ver como han transcurrido los dos actos, no puedo dejar de pensar que, ante algunos discursos, ante algunas actitudes, y ante algunas palabras, las Rosas… todas las Rosas, se removieran en su tumba. Y me estoy refiriendo, concretamente, a las palabras de Sergio Gutiérrez, Secretario General de las JSE.
Seguro que las Trece estarían de acuerdo con algunas de las políticas que plantea el PSOE, por supuesto, y seguro que otras iniciativas socialistas les darían por el culo, y me voy a explicar:
a) Seguro que las Trece hubieran luchado por que la Ley de la Memoria Histórica hubiera seguido su avance, y se habrían echado las manos a la cabeza al ver como, las asociaciones que desde años son el ariete de esa memoria se quedan con el culo al aire por la dejadez del gobierno socialista.
b) Seguro que las Trece se hubieran echado las manos a la cabeza viendo como el proyecto de la ubicación de un centro para la memoria histórica en la antigua cárcel de Carabanchel se echara abajo, con la aquiescencia del voto socialista.
c) No te quiero contar como se habrían puesto al ver como se avala con dinero público a los mismos usureros que, durante años, han estado esquilmando a la clase obrera con hipotecas vampíricas e intereses desproporcionados.
d) Estoy convencido (utilizando tus palabras) de que se hubieran tirado de los pelos, al ver al ejecutivo socialista tirando por los suelos, en cuestión de horas, un pacto previo para subir los impuestos a los más ricos, por que interesa más tener como amiguitos a la derecha catalana.
Son solo algunos ejemplos.
Ahora, si quieres, me hablas de la razón de estado, de que si soy un demagogo y un comunista radical y desfasado y de que no tengo ni idea de alta política, y a lo mejor hasta tienes razón. Por otro lado, tampoco creo que las Trece fueran profesionales de la política. Pero como tú te has apropiado de un acto de homenaje hacia unas mujeres que son patrimonio de todos los que llevamos la justicia social en el corazón, en nombre del programa del PSOE, yo tengo toda la autoridad moral para escribirte estas palabras.
Sergio, necesitas con urgencia la ayuda de un asesor si quieres medrar en política; puedes pedirle la dirección del suyo a Pajín o a Tomás Gómez, que sí que han sabido nadar y guardar la ropa. Tu has quedado como un novato, nervioso y tartamudo, con ganas de agradar a tus superiores presentes en el evento. Y para ello no has dudado en utilizar la imagen de las Trece Rosas.