Los problemas de la Izquierda, desde fuera.



"—No sé qué opinará usted, pero a mí me parece
que un país civilizado es aquel en que uno no tiene
necesidad de perder el tiempo con la política.

Dialogo del personaje de Aguirre de la
novela Soldados de Salamina (Javier Cercas)










Pues no, Señor Aguirre, un país civilizado es el que sus ciudadanos invierten una parte de su tiempo a lo largo de su vida para mejorar su democracia. Porque la democracia no se consigue, se gana y se conquista día tras día, puesto que si no fuera así, el camino que tanto ha costado andar, se difuminaría como una huella en la arena de la playa.


Ciudadanos que se sienten de Izquierdas, que no militan en partidos de izquierdas, a menudo se sienten desilusionados con las políticas que siguen sus partidos de referencia, ¿por qué?.


La izquierda tiene tantos padres que al final se encuentra huerfana, sucumbe ante la contemplación de una sociedad que no se explica porque hay tantos mitos que contradicen el discurso de la izquierda aplicada a la sociedad real del siglo XXI. Mitos que lejos de ser combatidos, son asumidos en silencio, quizás por una mal entendida conciencia histórica, y desde luego, son aprovechados por la derecha para desprestigiar a las figuras y la ideología de la izquierda.


Existen tantos tópicos que se utilizan para erosionar a la izquierda, que resulta prácticamente imposible enumerarlos todos, pero si se puede poner de manifiesto los que la derecha utiliza de una manera premeditada y organizada para conseguir su objetivo, que no es otro que la desmotivación de los electores de izquierda.


Sólo hay que darse una vuelta por los medios para ver como la corrupción política es utilizada como arma para el desencanto electoral. La Razón, Libertad Digital, Inter-economía, etc. no hacen otra cosa que desprestigiar a la clase política, sabiendo que eso no daña al electorado de derechas.


Pero no es el único motivo para explicar el desencanto en la izquierda. Las reglas de juego establecidas, hacen que compita en franca desventaja respecto a la derecha. La globalización comercial impide implatar medidas sociales de protección estatal y reduce la labor fiscalizadora del estado a niveles paupérrimos, aunque esto conlleve crisis financieras de niveles históricos y que la izquierda sea incapaz de sacar la tajada ideologica que debería, porque pedagógicamente la izquierda se siente ahogada y sin herramientas para deshacer "el encanto" de la derecha. Y no es que falten referentes, lo que no tenemos son medios para darlos a conocer.


Todo esto unido al caracter individualista del "ser" de izquierda, una actitud un tanto Hegeliana** que le lleva a pensar que sólo la razón es la que debería de ejercer como motor de todas nuestras decisiones, hace que haya mil excusas para no trabajar por la izquierda, cuando al "ser" de izquierda debería de bastarle un sólo motivo para no resignarse y aportar a la democracia un poco de su tiempo y dedicación: porque su desánimo se suma a las fuerzas de derecha para atenazar a la izquierda.



** Esta actitud es la que siento en muchas personas de izquierda que están fuera de los partidos, parece que no entienden que la legitimidad está siempre por encima de la razón, me explico, de nada vale tener razón sino es con la legitimidad que te otorgan tus compañeros o ciudadanos. Esa legitimidad es la batalla que renuncian a luchar poniendo mil excusas.

1 comentarios:

Unknown dijo...

Muy buena reflexión, acertada en todos sus puntos. Yo añadiría también como un problema el anquilosamiento de la democracia en formas decimonónicas, hoy día el ciudadano, sobre todo de izquierdas, por ese individualismo al que aludías, quiere tener más control sobre la esfera de su vida, y en ella hay que incluir la política, es necesario dotar a la democracia de vías de participación directa, al menos en lo que a política local se refiere. Este es uno de los mitos, la inmovilidad democrática.

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