Desenmascaramos a la cultura... El culpable: la educación

¡Cuán difícil era señalar la misteriosa

línea donde los desvaríos de Sarmiento

se trocaban en ingeniosas observaciones,

o por el contrario, sus admirables vuelos

en lastimoso rastrear por el polvo de la

necedad!

B.P. Galdós

Hoy declaro solemnemente, tras largos años de estudio, que la cultura está sobre valorada. Basta ya de mitificar a la cultura, --Becerro de oro de una falsa religión-- la cultura nos separa, es germen de abismos generacionales y de hasta los, bien llamados, "choques culturales". Para este dios con pies de barro, y a lo largo de unas pocas líneas, para que no pudiera confundirse este artículo con un medio de transmisión cultural, vamos a discurrir sobre este tema. Yo actuaré como fiscal y vosotros como jurado y en mi actuación pienso desenmascarar tópicos y falacias en donde se escuda la educación y la cultura para ser pilar de la humanidad.

Los primeros argumentos que me vienen a la cabeza son tópicos canallescos como: "el leer te hará bueno o estudiando te labrarás un futuro". Son nada más que eufemismos, ¿Acaso no depende lo que leas, lo que influirá en tu futuro para bien o para mal?. Supongo que no será lo mismo leer "El Árbol de la Ciencia" de Pio Baroja o "Mi Lucha" de Hitler, o pasarte la vida leyendo comics de "Spiderman" o de "Mortadelo y Filemón" (De este último ejemplo no me atrevo a decir cual es el caso negativo). Se puede decir que, hasta para ser muy "malo" en la vida hay que leer mucho, al menos por las mismas razones que para ser muy "bueno". También pienso en la cita de George Bernard Shaw: "Mi educación fue muy buena hasta que el colegio me la interrumpió". Es una triste paradoja el interrumpir los años más agradables de nuestra vida por quince años, como mínimo, de guerra continua contra la educación.

Estaréis pensando lectores malintencionados, pequeñas ratas de biblioteca, que no se debería combatir a la cultura con más cultura.. A sí que pido al tribunal que no tome en cuenta estas últimas palabras.

Para derrotarla sólo habrá que utilizar el "Discurso del Método" de Descartes, el filósofo de siglo XVII postulaba que, desde el reconocimiento de la ignorancia podríamos llegar al conocimiento auténtico (y una vez más, pido al tribunal...).

Desde pequeños, más exactamente desde la adolescencia, que es el momento preciso en el que requerimos el reconocimiento que tanto nos merecemos de la gente que no son esencialmente miembros de nuestra familia, podemos llegar a la conclusión, por diferentes experiencias, de que la valoración de una persona de cara a la sociedad se podría simplificar a tres grandes campos: "Lo que sabemos", "lo que tenemos" y "lo que hacemos". A continuación veremos que podría hacer la cultura y la educación en estos terrenos.

"Lo que sabemos"

Este el reino por excelencia de la educación y de la cultura. No por ello, no voy a intentar arañar unas décimas, por si acaso el veredicto final se decide por puntos. ¿De que sirve una cultura erudita a un muchacho cualquiera de la E.S.O. en cualquier escuela de este país? Lo que más llama la atención de sus compañeros es: si hemos visto la trilogía de señor de los anillos o los episodios de la guerra de las galaxias o si nos adivinamos la alineación de la selección antes que el Mister... Un muchacho en el instituto nunca se sabe si, conviene más llamar la atención y ser popular, o pasar inadvertido como un cuadro en una pared, pero lo que desde luego si sabe es que como te tachen de empollón te expones a recibir más que laureles, moretones y más que admiración, marginación. Los enemigos de esta postura, abogados defensores de causas perdidas argumentarán que:

"En el momento que eres el feliz poseedor de la curiosidad por el conocimiento, podrías utilizar la imaginación o mejor aún utilizarla en conjunción con la de escritores de todas las latitudes, para combatir entornos hostiles.Un ejemplo lo tenemos en la novela "La Guerra de los Botones" de Louis Pergaud podemos aprender tácticas de guerrillas juveniles que harían empalidecer al soldado más aguerrido. Pero claro, conocer historias como éstas, está bien, puede ser entretenido, pero nos exige un sacrificio demasiado alto. Las víctimas son horas de televisión o aún peor, descuidar nuestro entrenamiento para la coordinación mano-ojo delante de la Play-Station. También en el libro de Mark Twain "Tom Sawyer" donde un pequeño pillastre es castigado por su tía Molly a pintar la valla de madera de su casa y gracias a su astucia logra que se la pinten todos sus "amigos" alquilándoles la brocha por pequeños tesoros; como unas canicas o una rana, al final les dio tiempo a que la valla recibiera más de tres manos de pintura. Vosotros os preguntareis que como lo hizo..."

Os remito a leer los originales ¡que basta ya de dar publicidad al adversario!

Otros argumentos pueden ser del tipo:

"Cuando eres joven puedes llegar a pensar que eres el protagonista de una película estadounidense donde los héroes nunca fracasan, y tampoco lo vas hacer tú, hagas lo que hagas. Y dices: Total, lo que hay que aprender en esta vida ya me lo enseñan mis colegas o la televisión. Por que mis colegas saben mucho y en la televisión salen personas que no son más listos que yo y se les ve muy bien, ricos y felices, ¡y por qué yo no voy a ser igual! Y este es el sistema más rápido para tropezarte con todas las piedras del camino".

Yo como fiscal no puedo decir nada más que los argumentos del adversario son una exageración, una hipérbole malintencionada. Los abogados defensores no creen que se pueda llegar a ser "feliz en la vida siendo chicas que quieran ser peluqueras, chicos que quieran ser mecánicos" (Esta frase es literal de una intervención de Esperanza Aguirre para justificar las itinerarios especiales para alumnos difíciles, un sistema para apartarlos de los "buenos" y que así pasarán aislados los años que les restasen de escolarización obligatoria -www.pv.ccoo.es/ensenyament/np/prensa010604.pdf-) .


"Lo que hacemos"

Este es un terreno en el que podemos llegar a calificar de neutro, para la cultura y la anti-cultura es un empate técnico puesto que la admiración, el reconocimiento y el éxito por "lo que hacemos" nunca se sabe del todo si es por conocimientos adquiridos mediante fuerza de voluntad a lo largo de años, o talento innato; y conforme pasa el tiempo concurre otro calificativo a este éxito, que sobre todo si es ajeno es aplicado con profusión, la suerte. Para mucha gente es más fácil confiar en el talento y en la suerte que en los conocimientos adquiridos por la educación y cultura. Al fin al cabo son dos contra uno, es cuestión de números.



"Lo que tenemos"

Provocar admiración por lo que tenemos es fácil, sobre todo si "lo que tenemos" no lo hemos conseguido nosotros, es aquí donde la educación y la cultura encuentran un "hueso" difícil de roer. En este colectivo, las motivaciones para estudiar y ser culto desaparece la de cubrir carencias económicas, quizás como ejemplo valga el de la insigne casa real de este país. El razonamiento anterior provocaba que hubiera reyes que apenas supieran juntar más de tres palabras sobre un papel, de hecho si el príncipe Felipe fuera algún día rey, sería el primero con carrera Universitaria, lo que demostraría que hoy en día, que hijos de familias adineradas dejen los estudios parece estar en desuso. Ahora la gran mayoría de este colectivo piensa que para conservar el patrimonio familiar tienes que enviar a tus hijos a buenos colegios o lo que es lo mismo los padres de familia adinerados no confían sólo en el talento o en la suerte para que sus hijos mantengan lo que van a heredar.

Este fiscal da por finalizada su exposición y queda esperando vuestro veredicto y que la razón y vuestra cultura puedan iluminaros para acertar en vuestra decisión.


Conclusión.

Quizás el lector atento habrá notado que el aroma amargo de la ironía, impregna todo el artículo. Solo cabe explicar lo obvio: "Hay que ser muy culto para argumentar en contra de la cultura", aunque en realidad hay que lo tienes que ser si quieres argumentar a favor o en contra de cualquier cosa. En las distintas etapas del hombre hasta que llega a ser un anciano es difícil darse cuenta de lo que se ha perdido o ganado por recibir una buena o mala educación. Si nunca lo has tenido, nunca lo vas a echar de menos. Pero alguna mente avispada pudo soñar tener el mundo a sus pies, y al no ser así, se puede hacer preguntas, pero para responderlas no hay nada mejor y más fácil que engañarnos a nosotros mismos. Reducimos la "disonancia cognitiva" como podemos, con ese nombre es como llaman los psicólogos cuando algo "no nos cuadra" y hacemos que se cuadre. Y ahí, es donde la cultura tiene la batalla perdida. La cultura viene de la memoria, de la conciencia del ser humano de su propia existencia y si renunciamos a ella perdemos libertad de elección, no sólo de nosotros si no de las generaciones futuras. Los que apostamos por la educación pública y de calidad no es que pensemos que una persona no pueda sentirse realizada personal o profesionalmente con un puesto poco cualificado, es que pensamos que todos debemos ante todo poder elegir lo que queremos ser.




Artículo propio Publicado en Enero 2007 en la revista de "Planeta Rojo"


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